Fecha

12.2025

Harmon llama en Bruselas a bailar en la tormenta

Nos presentamos en sociedad en Bruselas acompañados por más de 200 personas

Bruselas, 4 de diciembre de 2025. Ya hemos pasado el período de prueba. Nos quedamos.  

En primavera, abrimos la oficina. Este martes, en pleno otoño ya casi invierno, la llenamos de sentido. Y lo hicimos como nos gusta a nosotros: mezclando. Nos acompañaron muchas personas de las instituciones, líderes políticos y representantes diplomáticos, responsables de empresas y asociaciones instaladas en Bruselas, periodistas españoles e internacionales y, por supuesto, clientes y amigos. Muchos amigos. En total, más de 200 personas. El encuentro -la mezcla- fue en una iglesia desacralizada que por una noche fue pista, refugio y declaración de intenciones. Hubo toque español —jamón serrano— y final belga, con gofres esperándonos a la salida. 

Y sí: lo celebramos por todo lo alto. Con las reflexiones de Eduardo Madina, socio de Estrategia y antiguo asistente en el Parlamento europeo; con la oda musical a Europa de Guillermo Rodríguez, miembro del equipo de Harmon en Bruselas y pianista; con el humor de Dani Mora de The Schuman Show, para recordar que, incluso en las encrucijadas más retadoras, el proyecto europeo también se entiende desde la ironía y la risa; y con nuestra Raquel Alonso, consultora junior (además de actriz de teatro), quien recordó a los presentes que la mirada crítica no es un lujo, sino una necesidad. Una mirada que forma parte, además, de una valiosa tradición española de realismo crudo, autocrítico y sin contemplaciones, como recuerda, no muy lejos, la exposición sobre Francisco de Goya en el Bozar, en el marco del festival Europalia.  

Para los congregados en nuestra iglesia belga, la pista de baile hizo lo que tenía que hacer. Porque hemos venido a trabajar, claro. Pero también hemos venido a bailar en la tormenta. A quedarnos cuando arrecia, a encontrar ritmo en la complejidad, a sostener la mirada cuando el viento cambia y la lluvia empapa. Todo, menos ver llover desde la ventana y caer en la parálisis, o en un ensimismamiento inútil.  

Esto no es un aterrizaje. Es una continuidad. No vamos y venimos: estamos. Con oficina, con equipo, con calle y con proyectos para quedarnos. 

Harmon Bruselas se consolida para reforzar nuestra capacidad de anticipación y de influencia en la capital donde se decide buena parte de lo que marca el rumbo de las empresas y organizaciones con las que colaboramos. Por eso hace falta estar cerca, no para hacer ruido, sino para entender el mecanismo antes de que arranque. Para leer la letra pequeña sin perder de vista la música de fondo. 

Autor

Harmon

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